Ayer, al finalizar la Procesión de la Virgen del Carmen de San Gil volvimos a vivir momentos de tensión entre miembros de la cuadrilla de costaleros.
El alcohol. Todos sabemos que las cosas en exceso nunca son buenas, y menos en un oficio en el que se requiere de la compostura, seriedad y buen hacer.
Este acontecimiento, como no, ha ocurrido en las inmediaciones de un bar, la Rosa de San Gil.
Pensamos que es momento de reflexión, en Carmona vimos otras imágenes lamentables de comportamientos captados en cámara de cierto costalero.
¿Estamos ante el devenir de un oficio? La mayoria de estas glorias no se sacan por devoción, si no por afición, muchas veces, todo ello desemboca en esto…
En Semana Santa, pocas veces habrá ocurrido. Si se hace por amor a la Madre de Dios y por ella, estas cosas están fuera de lugar. Los capataces son los siguientes en reflexionar. Ahí queda.
